extirpando recuerdos
De Anibal guardo un montón de recuerdos que no me permito visualizar. No soy aun lo bastante fuerte para rememorar aquel primer abrazo, la forma en que empujaba mi lengua con la suya, su eterna cara de sueño, su manera de consolarme tras mis pesadillas, sus últimas lágrimas o aquella forma de levantar los brazos que nunca entendí. Guardo también un CD con sus fotos y nuestras fotos, sus emails, más de 300 sms, conversaciones de msn y de skype. Lo primero lo guardo en el fondo de mi corazón y lo segundo en el fondo de un cajón. Para no verlo, para no seguir llorándolo. No tengo mucho más. Nunca me regaló nada. Quería que tuviera una de sus primeras esculturas, un dibujo, y uno de sus libros. Yo quería tener una de las gomas que adornaban su muñeca. Al final no me quedé nada y él se quedó una toalla mía que no quería tener. No sé si él sigue donde lo dejé, si finalmente voló a Córdoba o si sigue tocando el bajo, y rara vez me importa; sin embargo a menudo me pregunto qué habrá sido de aquella toalla. Y, algunas veces, me lamento por no haberle robado algo para poder probarme a mí misma, de vez en cuando, que ocurrió de verdad. Una piedra del jardín, una de sus fotos de niño, alguna de sus películas horribles, alguno de los condones usados que aparecen en todas las fotos de aquella semana que no salimos de la cama, un poco de la marihuana que escondía en la mesita de noche o uno de los dibujos que hicimos juntos. Lo único que podía tocar para recordarlo era una rasta en mi nuca, que me recordaba el tacto de las suyas. Sus rastas apoyadas en mi pecho, sus rastas golpeándome cuando se giraba a medianoche, sus rastas enmarcándole el rostro como una cortina inmensa mientras me hacía el amor.
Esta mañana, sin previo aviso, se ha caído la mía. Intentaba arreglarla y no ha resistido más. Supongo que se cansó de que la acariciara contagiándola de mi pena, se destrozó el corazón para que yo recompusiera el mío, y, agotada de tanta tristeza, se ha suicidado en mi lavabo. Y así, de raíz, he cortado su último recuerdo para seguir adelante.
