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Terra
La Coctelera

*** trovata a Roma ***

29 Marzo 2012

del pasado

Hoy me he sentido perdida como hacía tiempoque no me encontraba.
Tuve una vida "perfecta", de folleto de vida idílica, hasta más o menos los 21 años.
Unos padres espectaculares, una hermana maravillosa, notas perfectas en el colegio y el instituto. Deporte, amigos, y mi primer amor con 17 años. A los 21 seguíamos juntos y enamorados, yo acabé la carrera y nos fuimos a vivir juntos.

Luego, de repente, todo se desmoronó. Fue poco a poco, sin darme tiempo a reaccionar. En poco tiempo mi madre enfermó, yo me quedé sin trabajo, el amor se fue desgastando, me alejé de mis amigos... Me perdí. Perdí el sentido de mi vida, perdí de vista el camino que debía seguir.

Pasé una época horrible, pero la superé. Tardé casi siete años en encontrarme a mí misma y mi sitio en el mundo, y aun hoy no estoy segura de un solo paso de los que doy, pero al menos estoy segura de adónde quiero que me lleven. En el camino dejé aquel amor perfecto y unos cuantos más que me destrozaron el corazón y dos otres órganos más. Se me acumularon los años, el miedo, los prejuicios... se desmoronaron muchos proyectos, se descompuso mi familia, tuve que reinventar mi vida y encontrar nuevos amigos.

Y entonces, cuando todo parecía tener sentido, decidí alejarme. Me escapé demi vida, y aun no sé muy bien por qué. Ahora estoy en una ciudad extraña y diría que mi vida ha cambiado, pero analizándolo bien, ni siquiera tengo vida. Tengo una especie de rutina muy leve, no tengo vida social, me levanto cada día sin propósitos y hace semanas que no cruzo más de dos palabras con nadie. Estoy en una especie de descanso emocional, sentimental, vivencial... es como estar en coma, o haber dejado mi vida en stand by, quien sabe si para regresar peor o mejor.

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21 Marzo 2012

primer día de clase

Es el primer día de clase para mí en Roma.

He llegado pronto, o más bien he llegado tarde a la primera hora, así que me siento en el césped a esperar que toque la siguiente lección. Un grupo de chicos juega con un balón frente a mí. Otros fuman en un banco más allá. Dos chicos pasan frente a mí y se entretienen rompiendo ramas secas que cuelgan a los lados del camino, mirándome de vez en cuando. Enciendo mi ebook y reviso el correo. Tengo 5 mensajes nuevos: Kelly, Jaime, Diego, Roser y uno de mi casero. Excepto el de Kelly, que me escribe casi a diario, me sorprenden los demás. Jaime me escribe después de un mes sin saber de él y tres sin verlo, para decirme que echa de menos hablar conmigo, que siente no haber podido despedirse de mí, y que espera que le perdone. Diego me escribe para sincerarse, me cuenta que todo el rollo de que se iba a Holanda era mentira, y unas explicaciones que no entiendo muy bien y que no me dejan muy claro si me engañó porque necesitaba alejarse de mí, porque necesitaba una excusa para verme o porque no quiera ser quien se quedaba mientras yo me iba. Se disculpa, también él, aunque solo consigue que desconfíe más. Roser me escribe para saber cómo me va, para echarme un poco en cara no tener noticias mías y para preguntarme si realmente la echo de menos. Distante, celosa, melodramática como siempre.

Me siento como si llevar años viviendo esta vida, y echo de menos muchas cosas, o mejor dicho personas, de la anterior, pero la mayoría me parecen ya demasiado distantes. No me interesan todas esas explicaciones, dadas y requeridas, a destiempo. Me gusta que dependan de lo que yo quiera contarles para saber algo de mí. Me gusta estar lejos de algunas cosas y de algunos recuerdos. Quiero recuperar mi vida anterior, o casi todo lo que la conformaba, pero no ahora, no aun. Aun me quedan muchas cosas que hacer aquí.

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16 Marzo 2012

la vida

¿Ves lo que hace la vida?

Hace once años no nos conocíamos, ni siquiera podíamos imaginar todo lo que viviríamos juntos.

Pocos meses después ya éramos inseparables, y después de cuatro años que nos parecieron una eternidad, estábamos viviendo juntos en otra ciudad y tuvimos a nuestro "niño"; éramos una familia.

Hace menos de cuatro años seguíamos enamoradísimos y llenos de proyectos juntos, y, aunque dejamos que el amor se estropeara, o lo gastamos, no lo sé, hace sólo unos meses seguíamos siendo inseparables.

Y ahora, apenas diez meses después de aquél día de playa y bocadillos yankis que más tarde me prometerías en vano que no sería el último, yo estoy viviendo en Roma, estudiando y viviendo una vida que a menudo no sé si es mía, y tú estás casado con una que no soy yo y que no permitió que yo estuviera en tu boda o incluso en tu vida; con un hijo y probablemente otro en camino.

Lo extraño es que sea tan triste, a pesar de que ambos seamos felices, o tal vez por eso.

Te quiero, desde siempre y para siempre. Aunque no te lo vuelva a decir nunca más.

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5 Marzo 2012

revisando mis propósitos

Ya han pasado dos meses del año. Reviso mis propósitos y parece que han pasado siglos. En casa ya somos 6, me basta y me sobra. Llevo dos semanas en Italia y, a la fuerza, he aprendido a estar sola y a que me guste. Estoy feliz, casi todo el rato. Aun no hablo italiano, aunque desde luego lo domino mucho más que antes. Aun es pronto y, a este ritmo, estoy segura que pronto lo hablaré casi como Berlusconi. Me faltan muchas cosas por hacer, y he hecho otras que ni siquiera me había propuesto. Estoy más en forma, eso sí, a fuerza de pasar hambre y andar kilómetros y kilómetros, a veces sin rumbo. Bebo menos, he vuelto a devorar libros y como algo mejor, pero fumo el triple.

Lo mejor de todo es que ahora mismo todo eso me importa poco. Estoy viviendo otra vida, en otro lugar, con otra gente. Mis propósitos son otros, y cambian cada día. Lo que antes me hacía llorar ya no me importa, ni me esfuerzo ya en comprender lo que nunca me explicará nadie. Está lloviendo, y es lo único que me importa.

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21 Febrero 2012

el hueso de mi cadera

Tenías razón, nunca te regalé mi corazón. Tú me lo pedías sin parar y yo no entendía para qué querías ese órgano deforme. Así que te regalé el hueso de mi cadera, mucho más útil. Te lo regalé para que apoyaras en él tus manos al besarme, y tu propio hueso al hacerme el amor. Para que lo acariciaras desde atrás cuando estaba en la cocina y para que descansaras tu mano en él al dormir. No te regalé mi corazón, me lo quedé, pero no tengo pruebas de que así sea. En cambio te regalé el hueso de mi cadera y noto su ausencia en mi cuerpo. Cada vez que mis manos se tropiezan con él al subirme el pantalón, al bajarme las bragas, al estirar sobre él una sábana; noto que no está, que no es mío. Lo toco como si te tocara a ti y noto tu ausencia y la suya. Porque ya no estás, y mis piernas caminan con dificultad sin el sostén de mis caderas, sin ti.

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15 Febrero 2012

san valentin

Él durmió abrazado a ella, como cada noche desde hace 35 años.

Por la mañana ella le regaló una cajita pequeña con tres bombones y una nota con un corazón dibujado y un te quiero. Por San Valentín.

Él le dio las gracias.

Ella no recibió nada de él. Le regalaron un tulipán. Otro.

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25 Enero 2012

extirpando recuerdos

De Anibal guardo un montón de recuerdos que no me permito visualizar. No soy aun lo bastante fuerte para rememorar aquel primer abrazo, la forma en que empujaba mi lengua con la suya, su eterna cara de sueño, su manera de consolarme tras mis pesadillas, sus últimas lágrimas o aquella forma de levantar los brazos que nunca entendí. Guardo también un CD con sus fotos y nuestras fotos, sus emails, más de 300 sms, conversaciones de msn y de skype. Lo primero lo guardo en el fondo de mi corazón y lo segundo en el fondo de un cajón. Para no verlo, para no seguir llorándolo. No tengo mucho más. Nunca me regaló nada. Quería que tuviera una de sus primeras esculturas, un dibujo, y uno de sus libros. Yo quería tener una de las gomas que adornaban  su muñeca. Al final no me quedé nada y él se quedó una toalla mía que no quería tener. No sé si él sigue donde lo dejé, si finalmente voló a Córdoba o si sigue tocando el bajo, y rara vez me importa; sin embargo a menudo me pregunto qué habrá sido de aquella toalla. Y, algunas veces, me lamento por no haberle robado algo para poder probarme a mí misma, de vez en cuando, que ocurrió de verdad. Una piedra del jardín, una de sus fotos de niño, alguna de sus películas horribles, alguno de los condones usados que aparecen en todas las fotos de aquella semana que no salimos de la cama, un poco de la marihuana que escondía en la mesita de noche o uno de los dibujos que hicimos juntos. Lo único que podía tocar para recordarlo era una rasta en mi nuca, que me recordaba el tacto de las suyas. Sus rastas apoyadas en mi pecho, sus rastas golpeándome cuando se giraba a medianoche, sus rastas enmarcándole el rostro como una cortina inmensa mientras me hacía el amor.

Esta mañana, sin previo aviso, se ha caído la mía. Intentaba arreglarla y no ha resistido más. Supongo que se cansó de que la acariciara contagiándola de mi pena, se destrozó el corazón para que yo recompusiera el mío, y, agotada de tanta tristeza, se ha suicidado en mi lavabo. Y así, de raíz, he cortado su último recuerdo para seguir adelante.

Tags: recuerdos, anibal

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24 Enero 2012

el cantautor

Lo que más me gustaba de el cantautor era lo bestia que llegaba a ser. Bestia hablando, bestia tocando, bestia sintiendo. Cantaba por Sabina con una voz aún más rasgada que la de aquél, se enfadaba hasta perder totalmente los papeles y, cuando le apetecía follar no se molestaba en decirme que me quería. Porque nunca me quiso, y yo se lo agradecí. Me llamaba borracha, admiraba otros culos y aparecía de vez en cuando con pantalones nuevos que admitía haber robado a algun desconocido en casas donde pasaba la noche retozando con alguna que nunca era yo. Una vez lo encontré con una cara de satisfacción extraña, muy temprano. Llegaba de estar con una que, por enésima vez, le había robado el corazón. Porque aunque fuera de forma superficial, se enamoraba cada tarde. De unos andares, de una sonrisa, de una voz... siempre tenía por quien suspirar. Al rato veía a otra y se le olvidaba, pero mientras tanto cantaba para ella. Esa mañana sonreía mirándose las manos. Las tenía muy rojas. Me contó que no se atrevía a lavárselas, porque le excitaba mirarlas y recordar la sangre menstrual que la noche anterior había teñido sus sábanas y todos los recovecos de sus uñas. 

Tags: el cantautor

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attrice, insegnante, ragioniere, cameriera, studente, bevitore, fumatore, bisessuali, sodomita, tragica, melodrammatica, impulsiva, irresponsabile e felice. Tutto questo e nessuno dei precedenti.

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